reseña


Sudor, lágrimas y buceo
"Hombres de honor" narra la historia real de Carl Brashear, un campesino afroamericano que ingresa en la Marina con el fin de obtener una mejor vida y tal vez alcanzar un sueño. La Marina no es suficiente para Carl, él quiere que acepten su solicitud para ingresar a la Escuela de Buceo: un lugar vedado para los hombres de color hasta esos años. Billy Sunday, su oficial de entrenamiento, será quien ponga las piedras en su camino. Sunday es un reconocido Comandante y Buzo, cuyas hazañas bajo el agua son tan conocidas como sus fama de buscapleitos. Mediante una serie de trampas y obstáculos, intenta que Carl renuncie, pero el sueño de éste por convertirse en buzo es tan grande como su obstinación.
Años después, luego de que Carl pierde una pierna en un accidente y a medio camino de alcanzar su meta, recibe la ayuda de quien antes fuera su peor enemigo. Sunday lo ayuda a confrontar a la burocracia Naval y sobreponerse a la pérdida de la pierna, pero de ahí a cumplir el anhelo de toda una vida, hay una gran distancia.
Este film, dirigido por Tillman Jr. no aporta nada original, ni en el contenido ni en la superficie. Ni siquiera el hecho de ser verídico representa un elemento de frescura que tanta falta le hace a un cuerpo ajado y sobredimensionado en el tiempo como éste.
Ya que el cine contemporáneo conoce bastante de la tipificación sujeto versus monstruo social polimorfo, es necesario que una proeza como la de Tillman Jr. presente un punto de vista distinto para despegarse de la obviedad, una graduación que, por pequeña que sea, consiga una angulación distinta. Pero esto no ocurre.
Los personajes estereotipados y las situaciones previsibles tampoco ayudan. Pese a que en "Hombres de honor" hay un evidente interés por mostrar las dificultades que encontraba (¿encuentra?) el afroamericano en su convivencia con el americano medio, la abundancia de lugares comunes reduce el impacto con el que el film (una corajuda experiencia de vida) pudiera criticar el sistema.
Robert de Niro no abandona la línea de sus últimas actuaciones que se basan en un despliegue facial impertinente: la gestualidad se come al actor. Cuba Gooding Jr. se esmera en corporizar valores como la tenacidad, la entereza y el valor ante la adversidad; sus lágrimas parecen reales, hasta se pueden ver bajo el agua.
"Hombres de honor" es un film que amariza en el lugar menos adecuado, en donde el hundimiento es inevitable y desde donde es imposible salir.

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